El viaje de despedida
Durante las semanas restantes de su último viaje, Ed y Mabel disfrutaron de cada momento. Volvieron a visitar sus lugares favoritos del barco, desde el tranquilo rincón de lectura de la biblioteca hasta la cubierta aislada donde habían pasado innumerables veladas contemplando la puesta de sol. Cada comida, cada paseo por el paseo marítimo, les parecía una despedida de la vida que habían conocido durante la última década. Era agridulce, pero sabían que no podía durar para siempre.

El viaje de despedida
Despedida de la tripulación
A medida que se acercaban sus últimos días, Ed y Mabel se despidieron en silencio de los miembros de la tripulación que habían llegado a conocer a lo largo de los años. El personal, ahora plenamente consciente de la situación de la pareja, les trató con amabilidad y comprensión. Algunos incluso expresaron su admiración por el tiempo que habían conseguido permanecer a bordo sin ser detectados. Ed y Mabel ya no eran invisibles; formaban parte de la tradición del barco, una historia que se transmitiría entre la tripulación.

Despedida de la tripulación